¡Feliz 2012 en libertad!

Las personas con dignidad no guardan remordimientos cuando triunfan.

miércoles 21 de diciembre de 2011

Ministro Gallardón

El legislativo, ocupado por variopintas proporciones de los miembros de las listas cerradas de los partidos, y alejado de un pueblo al que no representa ni por asomo, vota la nueva cabeza del ejecutivo que lo dominará como a un eunuco. Aprobada la moción, llega el instante del solemne discurso. ¡Cuántas cosas se echan de menos! Pero qué le van a hacer los españolitos de a pie; sólo pueden ser testigos, porque su participación limitada empezó y finalizó el 20-N.

Ministrable. Gallardonable. Medios y ciudadanos aplauden en aquellos medios que sólo invitan a la ovación. El nuevo Presidente del Estado de partidos ha comunicado al rey y a la Nación el nombre de los elegidos. Como si de fútbol se tratara, llevamos días sufriendo las infantiles y simplistas quinielas de entre la cabecera babeante del partido. Tal vez incluyan algún “independiente”, como así ha sido. ¿La democracia? Cosa pasada y sobre la que no discutir  hasta dentro de cuatro años. Empieza la legislatura, el gobierno absoluto. Absoluto porque todo lo acapara, absoluto porque no encuentra más límite que la voluntad de su líder.

Gallardón será el nuevo ministro de justicia. ¿Les sorprende? Quizá consista en un premio a su “labor” tras el 11-M. A lo mejor simboliza una patada en las partes nobles de quellos periodistas reclaman justicia desde hace tantos años. Rajoy afirma que las víctimas son lo primero, pero parlamenta con los etarras del Congreso y nombra interventor en la justicia a un hombre al que las víctimas le llevan reprochando su actitud desde aquel fatídico 2004.

Si es indigna la cartera de justicia, puesto que corrompe la separación de poderes y sitúa a la función judicial bajo el yugo político de los partidos del Estado, lo es más en manos de un sátrapa cuya adscripción ideológica es tan dudosa como su ética y su moral. El mayordomo le habrá servido champán esta noche para que celebre sus altos vuelos el soberbio. Gallardón es el mayor ejemplo de lo fraudulenta que es nuestra por otra parte falsa democracia. Madrid queda sin Alcalde y su ex-Alcalde la abandona sumida en una deuda histórica y lamentable. ¡El Gordo le tocó al ministro!

Si los ciudadanos madrileños eligieron al partido cuya cabeza de lista habría de ser su alcalde (en elecciones antidemocráticas de listas cerradas de partido), ahora se encuentran con que su voluntad será anulada por la ambición personal del primer edil. ¿La solución? El partido en el poder tiene a bien seleccionar a dedo al sustituto, sin contar con la opinión de los ciudadanos, y se quedan todos tan anchos. ¡Que viva la democracia y la justicia! Esas dos mujeres que todavía no han pisado España. El sistema no se lo permite.

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